martes, 30 de agosto de 2011
el forense sentimental 2
En la trama, al encendedor, se lo queda ella. El momento es tenso: Monik está ayudando a unos vascos con pedido de captura en España. Atracaron un banco, empuñando la acción directa. Están en su casa, encerrados bajo llave, con poca luz, escribiendo cartas, escribiendo poesía, jugando al ajedrez, mirando programas de preguntas y respuestas y uno que otro noticiero en televisión. Dependen de la comida y de la información que les provee ella, Monik. En ese estado de cosas, al salir los dos apurados de la casa del poeta Derrigo, él, el mismo Massinger, no se atreve a pedirle de vuelta el fuego. Ella está fumando mientras se despiden.
domingo, 28 de agosto de 2011
el forense sentimental 1
Strasbourg, rue Vides. 1977. El novelista norteamericano Neil Massinger se da cuenta del olvido de su encendedor en casa del poeta argelino Albert Derrigo. En ese preciso momento, contaría más tarde en sus Diarios de la instalación eléctrica, se le ocurrió, íntegro, el argumento para su nouvelle El forense sentimental. "Fue como si una estructura me cayera en la cabeza. Lo más extraño es que aún no sé de dónde es que se desprendió, para luego caerme."
sábado, 27 de agosto de 2011
Cayenne Pepper continúa colonizando todas mis células –seguramente un caso de lo que la bióloga Lynn Margulis llama simbiogenesis. Apuesto a que si chequean nuestro ADN, descubrirán unas cuantas potentes transfecciones entre nosotras. Su saliva debe tener los vectores virales. Claro, sus besos lengüetazo-precipitados fueron irresistibles. Aún compartiendo el posicionamiento en el filo de los vertebrados, nosotras habitamos, no sólo diferentes generos y divergentes familias, sino que diferentes órdenes.
¿Cómo desclasificarnos? Cánido, homínido; mascota, profesora; perra, mujer; atleta, manipuladora. Una de nosotras tiene insertado un microchip bajo la piel de su cuello para identificación; la otra tiene una foto digitalizada en la licencia de conducir de California. Una de nosotras tiene registros escritos de sus ancestros por veinte generaciones. Una de nosotras desconoce el nombre de sus bisabuelos. Una de nosotras, producto de una vasta mixtura genética, es llamada “purasangre”.Unas de nosotras, ecuánime producto de una vasta mezcla, es llamada “blanca”. Cada uno de estos nombres designan un discurso racial, y ambas heredamos sus consecuencias en nuestra carne.
Una de nosotras está en la cúspide de su ardorosa, juvenil, realización física; la otra está vigorosa pero se le pasó el cuarto de hora. Y nosotras practicamos un deporte llamado Agilidad, en el mismo País Nativo Expropiado en donde los ancestros de Cayenne pastoreaban ovejas merino. Estas ovejas eran importadas, desde la ya pastoril economía de Australia, para alimentar a la California de la Fiebre del Oro. En capas de historia, capas de biología, capas de culturasnaturales, Complejidad es el nombre de nuestro juego. Nosotras dos somos el hambre de libertad resultado de conquistas, productos del asentamiento de las colonias blancas, variando más allá de los obstáculos e infectando a través de túneles el campo de juego.
de la intro del Manifiesto de las Especies de Compañía, de Donna Haraway (traducción a la que te criaste, petula)
jueves, 25 de agosto de 2011
X la educación y la información y la diversión gratarola!!!
vamos las bandas-anchas!!!!
the traduxione
Robo, plagio y pillaje de textos son las principales técnicas enseñadas por el poeta Kenneth Goldsmith a los alumnos de sus oficinas de escritura no-creativa en la Universidad de Pensilvania. Sus métodos literarios, afirma, son los más adecuados a una época en la que el principal arte popular es el archivamiento de datos (en computadoras, celulares o servidores online), en la cual “la persona que pueda apuntar la mejor información es más poderosa que la persona que hace la mejor información”. Descriptos por el mismo como “chatos” e “ilegibles”, los libros de Goldsmith en rigor no son escritos, sino más bien transcriptos. “The weather” (2005) reúne un año de boletines meteorológicos oídos en la radio; “Soliloquy” (2001), todo lo que Goldsmith dice durante una semana; “Day” (2003), una edición entera del “ New York Times”.
-Mandé un ejemplar al diario, con la esperanza de ser procesado; pero no dio resultado- dice Goldsmith desde New york , en donde vive. La cuestión central son los derechos autorales y el dinero. Puedo “robar” lo que quiera porque mi poesía no da lucro.
Lo mismo pasa con la más espectacular obra archivística de Goldsmith: el sitio UbuWeb, una página creada por él, en 1996, y que hoy reúne el mayor acerbo de arte de vanguardia en la internet. Desde James Joyce leyendo “Finnegans Wake”, a un largometraje dirigido por el músico John Cage, UbuWeb posee un conjunto de millares de videos, audios y textos que difícilmente pueden ser encontrados en otros lugares. La colección del sitio crece rápido, porque Goldsmith publica primero y resuelve después, en el diálogo, los reclamos ocasionales.
-Él cree que no necesita pagar derechos de autor, yo encuentro que tiene razón- afirma la crítica literaria americana Marjorie Perloff, profesora emérita de Stanford. El sitio da acceso gratis y universal a obras que estaban perdidas o eran ítems de coleccionista. Para la crítica de arte de la revista “The New Yorker”, Andrea k. Scott, el sitio es más que un archivo virtual: -UbuWeb desafía definiciones. Es muchas cosas para muchas personas. Es el mapa y el territorio. Es el agua y la ola. Es una obra de arte, si así lo dices.
alojaaaaaaaaaaa
Roubo, plágio e pilhagem de textos são as principais técnicas ensinadas pelo poeta Kenneth Goldsmith aos alunos das suas oficinas de escrita não criativa na Universidade da Pensilvânia. Seus métodos literários, ele afirma, são os mais adequados a uma época em que a principal arte popular é o arquivamento de dados (em computadores, celulares ou servidores online), e na qual “a pessoa que pode apontar a melhor informação é mais poderosa do que a pessoa que faz a melhor informação”. Descritos por ele próprio como “chatos” e “ilegíveis”, os livros de Goldsmith a rigor não são escritos, mas antes transcritos. “The Weather” (2005) reúne um ano de boletins meteorológicos ouvidos no rádio; “Soliloquy” (2001), tudo que Goldsmith disse durante uma semana; “Day” (2003), uma edição inteira do “New York Times”.
— Mandei um exemplar para o jornal, na esperança de ser processado, mas não deu certo — diz Goldsmith de Nova York, onde vive. — A questão central com os direitos autorais é o dinheiro. Posso “roubar” o que quiser porque minha poesia não dá lucro.
O mesmo acontece com a mais espetacular obra arquivística de Goldsmith — o site UbuWeb, uma página criada por ele em 1996 e que hoje reúne o maior acervo de arte de vanguarda na internet. De James Joyce lendo “Finnegans Wake” a um longa-metragem dirigido pelo músico John Cage, o UbuWeb possui um conjunto de milhares de vídeos, áudios e textos que dificilmente podem ser encontrados em outro lugar. A coleção do site cresce rápido porque Goldsmith publica primeiro e resolve depois, na conversa, as reclamações ocasionais.
— Ele acredita que não precisa pagar direitos autorais, e acho que está certo — afirma a crítica literária americana Marjorie Perloff, professora emérita de Stanford. — O site dá acesso grátis e universal a obras que estavam sumidas ou eram itens de colecionador.
Para a crítica de arte da revista “The New Yorker”, Andrea K. Scott, o site é mais do que um arquivo virtual:
Para a crítica de arte da revista “The New Yorker”, Andrea K. Scott, o site é mais do que um arquivo virtual:
— O UbuWeb desafia definições. É muitas coisas para muitas pessoas. É o mapa e o território. É a água e a onda. É uma obra de arte se você disser que é.
mañana la traduxión para mis camaradas que nao falam!!! o sea (oh, oceano) moi, ich, I, me...)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





